Re-cordis… quiere decir “volver a pasar por el corazón”Eduardo Galeano
Esta historia transcurrió en Monte Leña, una localidad del Departamento Unión, muy cerca de Bell Ville. Situada, aproximadamente, a 210 km de la ciudad de Córdoba. Yo era una niña de unos 11 o 12 años.
Es mi intención recordar la lucha de los obreros de SARGO y de los abogados laboralistas: Aldo Lacreu- mi padre- y Luis José “Lucho” Bondone (querido compañero). En base a testimonios de protagonistas como los nombrados y ex delegados obreros de la Sargo. La inexistencia de archivos (tal como el de Norma Leonetti del diario Tribuna que se quemó) impiden profundizar en la investigación. Aún quedan testimonios orales.
En el contexto de las grandes luchas antiimperialistas llevadas a cabo por los pueblos del mundo -la Revolución Cubana entre otras- llega a la presidencia Arturo Frondizi. Con los votos que provenían del peronismo proscripto, del apoyo de la juventud anitiimperialista, de sectores progresistas, y de una parte de la izquierda argentina.
A poco de asumir y contrariando las ideas expresadas en su libro Petróleo y Política, Frondizi firmó contratos con empresas petroleras extranjeras que las autorizaban a introducir todo el material que considerasen necesario para la explotación petrolera sin pagar impuestos. La carga impositiva sería abonada por YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), y el reintegro de las inversiones y las ganancias de las empresas podrían ser girados al exterior con absoluta libertad. YPF, por su parte, se comprometía a comprar todo el petróleo que extrajeran estas empresas. Se triplicó la producción petrolera pero no se logró equilibrar ni la balanza de pagos ni la comercial.
La iglesia se hizo sentir durante los intensos debates sobre la nueva Ley de Educación Superior que permitía a las universidades privadas otorgar títulos habilitantes. Además subsidiaba a la educación privada, en su gran mayoría en manos de la iglesia católica. El apoyo de Frondizi a la Ley desató conflictos entre sus allegados y provocó la renuncia de su vicepresidente Gómez. Adhirió al FMI y su política de devaluación, congelamiento de salarios e inversiones extranjeras. La gran esperanza inicial, se frustró rápidamente.
A poco de andar, se produjo un cambio radical en la política económica, que se materializó a mediados de 1959 con el reemplazo de Rogelio Frigerio por Álvaro Alsogaray en el Ministerio de Economía. Economista de confianza de los grupos de poder económico, avalado por los militares, que con su famosa frase: «hay que pasar el invierno», orientó la política económica a promover las exportaciones, limitar el proceso de industrialización y liberalizar las restricciones impuestas a las importaciones, perjudicando a la industria nacional. A la vez que se recomponía el sector agropecuario, se devaluaba el peso argentino, y se limitaban los aumentos salariales. Estas medidas provocaron efectos negativos sobre los salarios reales y la disminución de la demanda. El cambio radical de orientación económica del gobierno tuvo su respuesta en las urnas. En las elecciones legislativas del 27 de marzo de 1960, el «voto en blanco» peronista representó el veinticinco por ciento de los sufragios mientras que la UCRI, el partido de Frondizi, alcanzó solo el veinte.
La ruptura de la alianza con el peronismo abrió un periodo de gran agitación social, paros, planes de lucha y ocupaciones de fábricas.
Frondizi traicionó al peronismo que lo había votado por las concesiones realizadas con los sectores hegemónicos que finalmente le costarán la caída.
Muchas políticas, pero fundamentalmente los contratos petroleros, sorprendieron a la opinión pública y a funcionarios de su gobierno, al igual que otras medidas antipopulares. Pactó con la Standard Oil, la mayor empresa industrial del mundo capitalista, fundada por Rockefeller.
La juventud frondizista se alejó de la UCRI, por traición al programa votado, frustrando así las esperanzas de una brillante generación de jóvenes que pasarían a engrosar las filas de otros partidos de izquierda, como el Partido Comunista. Así lo hizo el querido compañero Héctor “Pipo” González, abogado laboralista bellvillense.
Parte de esas políticas fue SARGO, subsidiaria de la Standard Oil, cuya planta se instaló a pocos kilómetros de Bell Ville, en Monte Leña. La planta tenía a su cargo la construcción de un gasoducto hasta Campo Durán, Salta. Trabajaban en ella entre ciento cincuenta y ciento ochenta obreros, argentinos en su mayoría.
El conflicto se inició por reivindicaciones tan elementales como un lugar adecuado para comer que tuviera techo, sombra, puesto que la comida que llevaban se descomponía, pedían tener agua en el lugar, y baños suficientes para el número de obreros, y el pago de viáticos (aún a tantos años de lo que nos horrorizaba de las huelgas patagónicas, tantos años después se reclamaban esas reivindicaciones tan elementales como humanas.
La primera reunión se realizó en el Club Central, formándose la agrupación de Obreros de SARGO, designando delegados por cada sección de trabajo: pintores, carpinteros, soldadores, peones, etc., que integraban la dirección. Se notificó la constitución de la agrupación al Departamento Provincial del Trabajo.
De la asamblea surgió la modalidad de lucha: paros progresivos. Los obreros intentaron ser amedrentados por la policía, situación que fue impedida por dos jóvenes abogados laboralistas que habían asumido su defensa: Luis “Lucho” Bondone y Aldo Lacreu. Se labró un acta en presencia del juez de conciliación y se decretó el statu quo.
No hubo acuerdo con la empresa, los paros progresivos se sucedieron hasta que se recurrió al arbitraje. Fue designado árbitro el gobernador de Córdoba: Zanichelli. La justicia reconoció la legitimidad de los reclamos obreros.
Frondizi, ante el auge de las luchas obreras y populares impuso el CONINTES (Conmoción Interna del Estado y precursor del terrorismo de Estado) que permitía declarar zonas militarizadas a los principales centros o ciudades industriales, y autorizaba allanamientos y detenciones. Muchos gremios fueron intervenidos y abogados, perseguidos. Era el otorgamiento del control de la lucha contra el “terrorismo” a las FFAA, colocándose a las policías provinciales bajo jurisdicción militar. El CONINTES se manifestó en Bell Ville, ya que intentaron detener a los abogados defensores .
En el caso de mi padre, el allanamiento fue con gran despliegue de armas y de efectivos del ejército. Yo tendría once años. Recuerdo que irrumpieron a los gritos. En segundos la casa se llenó de militares. Mi madre- Nora Cabrini- puso en el antiguo combinado de la casa, el Himno Nacional Argentino. Los militares se cuadraron y dejaron de romper, de tirar lo que encontraban a su paso. Al terminar el himno mi mamá abrió los brazos en cruz- frente a la puerta del estudio de mi padre- y les dijo:”este es un estudio jurídico, es inviolable, por lo tanto, no entran”. Y no entraron. Siguieron revolviendo la casa y gritando, pero no entraron.
En las esquinas había soldados apostados, con armas. Eran conscriptos que estaban haciendo el servicio militar. El que estaba en Entre Ríos y Rivadavia era nuestro querido y recordado Juancho Maggi, que vio pasar el auto de mi padre y lo alertó sobre lo que ocurría. Tenían orden de tirar.
Marta Copertari, su compañera de toda la vida también lo recuerda de esta manera. Mi padre estuvo con captura recomendada durante un tiempo. Fue albergado por amigos hasta que el peligro pasó.
SARGO no cumplió con lo pactado: pagar en dólares. Lo hizo en moneda nacional. Yo recuerdo haber visto valijas muy grandes llenas de dinero para pagar a los obreros. Nunca en mi vida había visto tanto dinero junto. La alegría de la gente fue enorme. En el estudio de los abogados perduró un pergamino firmado por todos los obreros de la empresa, como reconocimiento.
Al terminar lo pactado e irse, la empresa no le dejó la maquinaria traída desde EEUU a YPF. Prefirió destruirla. La obra terminó varios meses antes de lo previsto, demostrando así la eficiencia del personal de la planta.

SARGO-poderosa subsidiaria de la Standart Oill- contaba con el apoyo del ejército, la policía y los servicios. Se la venció con razones, habilidad y justicia. Con compromiso, solidaridad y lucha.
Muchos de los presos “del CONINTES” estuvieron en las luchas populares, resitieron al onganiato, soportaron la Triple A y fueron víctimas de la última dictadura cívico-militar-empresarial-eclesiástica. Otros murieron en la pobreza. No hubo -a pesar de los reclamos- un merecido reconocimiento histórico para estos luchadores.
Un libro publicado recientemente: La noche de las corbatas rescata la historia de un preso del CONINTES: el abogado laboralista de Mar del Plata: Norberto Centeno. Desde la cárcel escribió: Justicia, CONINTES y Estado de Derecho, que fue sacado de la cárcel de contrabando por familiares y amigos. Poco se conoce de este hombre y sus aportes para con los trabajadores. Será desaparecido en 1977.
Ni la Doctrina de Seguridad Nacional ni las sucesivas dictaduras pudieron detener la demanda contra el olvido de la que muchos y muchas formamos parte como colectivo, ya que, al decir de Rodolfo Walsh: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada de los dueños de todas las cosas”.
La idea es que quienes tengan historias relacionadas con esta huelga puedan aportar de aquí en más a esta construcción colectiva de recuperar historias pequeñas, casi olvidadas. Sería buena la contribución de fotos, anécdotas, testimonios a efectos de develar lo oculto y dar voz a los sin voz.
Bell Ville tuvo una rica historia de luchas y resistencias que fueron ocultadas y estigmatizadas por la historia oficial. Ojalá un día el pueblo pueda romper el silencio. Superar miedos y mandatos para recupera la voz y decir su palabra.
Silvia Lacreu Cabrini
Bibliografía:
Centro editor de América Latina, tomo 10 “Los nuevos equilibrios”, 1972.
Centro Editor de América Latina, tomo 11 “Del desarrollismo al orden vertical”. 1972.
Celesia F, Wainsgberg P.:”La Noche de las Corbatas”, edit. Aguilar, 2016.
Silvia Lacreu Cabrini: “Luchas de aquí y de allá”. San Luis. Edit. Caminos de tinta” 2021. Pág 43/ 50.
Os?, no te vas a engripar….anda medio mundo
