En varias ocasiones regresé a la D2 –Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba que integró la red represiva bajo las órdenes del III Cuerpo de Ejército al mando de Luciano B, Menéndez, durante la última Dictadura cívico militar eclesiástica. Fue centro clandestino de detención y tortura.
Hoy convertida – a partir del trabajo de los Organismos de DDHH- en Comisión Provincial de la Memoria, Museo de sitio y Archivo Provincial de la Memoria. Lugar siempre en construcción, con nuevas y renovadas salas. Donde hubo sangre, violación, muerte convertida en espacio de vida y de colores.
La sala de los niños me encantó. Hermosa y mágica. Llena de dibujos, libros, colores.
En esta ocasión fui a buscar mi legajo, el de mi mamá y el de mi padre, previa gestión hecha por mi hijo menor y Candela, su novia.
Vi los bancos de piedra, en el que te tenían sentada por horas- luego de padecer vejaciones – intacto. Con ese verde horrible y militar.
Había pasado por el sitio de los represores, en el que estaba fotografiado Telleldín, padre de aquél del atentado a la AMIA. Sonreía el muy desgraciado!
Me senté en ese banco horrible y miles de imágenes de chicos y chicas, hombres, mujeres, torturadxs me vinieron a la memoria….Pensé en ellos y ellas, en mí a los 26 años, pesando 40 kilos y grité ¡Yo te gané Telleldín! ¡Estoy viva y vos bien muerto! Sentí un alivio reparador. El y el nefasto Antonio Reginaldo Castro que habían asolado Bell Ville amparados por el “Comando Libertadores de América”.
Con la V de la Victoria y un nudo en el corazón y en el estómago salí de ahí, acompañada por mi hijo, mis nietos Julito / Lucía y Candela. Y, obviamente, con los 30.000 que caminan conmigo.
Agradezco el trabajo y dedicación para reconstruir pedazos de nuestras vidas a los trabajadores del lugar, de Vicky con su calidez y humanidad. Cuando veo gente así, joven, comprometidamente apasionada digo…la puta que hay futuro!
Silvia Lacreu, enero de 2023.

